“Soy mujer, no cabe duda, y me siento muy bien dentro de mi piel “, muchas de nosotras lo afirmaríamos sin pensarlo dos veces.

¿A cuento de que viene este comienzo de página?… pues a cuento de que muchas mujeres sabemos que lo somos, pero hacia donde nos lleva el ser de un género determinado ya no lo tenemos tan claro. Quiero decir, asumir ser persona y responsabilizarte de ti misma como tal persona al total, sin culpar a nadie si las cosas te salen mal.

Hay algo muy importante que la mujer todavía no quiere asumir o no sabe asumir, o no quiere aceptar como responsabilidad porque ello implica compromiso constante y un esfuerzo sin demora que es construir un mundo desde el sentimiento y la mirada de mujer, con otra sensibilidad, con otra cordura sin imitar comportamientos establecidos que muchos ya no sirven.

Como mujeres, debemos reclamar el derecho de realizarnos en todos los campos, familiares y sociales, como seres humanos que somos. Hablando de derechos, creo que hoy, entrando ya en pocos días al año 2000, todavía no se ha conseguido uno de los derechos más importantes, cómo es el de igual trabajo, mismo salario.

Mientras no hagamos una definición clara y concisa de los caminos que queremos para conseguir la igualdad y la solidaridad entre géneros, y se trabaje hacia un norte concreto, será difícil que la sociedad igualitaria pase de ser una mera utopía a ser la realidad cotidiana en el próximo siglo. Uno de los puntos primordiales de la igualdad la obtendremos cuando, al separarnos llegado el caso de nuestros maridos, no necesitemos cobrar la pensión para mantenernos a nosotras y nuestros hijos e hijas, porque tenemos un sueldo justo y digno.

Nosotras, las mujeres, queremos vivir con dignidad sin tener que mendigar, aguantar palizas por el hecho de ser mujeres. Pedimos el derecho a elegir libremente la vida que queremos vivir y con quien queremos vivirla, sin que nos coarte un sueldo discriminatorio.

Como mujer, creo que debemos despertar las conciencias femeninas y de ser humano igualitario, o lo que es lo mismo, humanidad, tolerancia, solidaridad, y ayuda mutua entre mujeres, porque mientras esto no suceda, todas tendremos menos oportunidades.

Queremos perder el miedo a ser nosotras mismas.

ESTE ARTICULO FUE ESCRITO HACE 20 AÑOS

Isabel Padilla Padilla

Expresidenta de Ágora y actual regidora d’Ara Mollet ERC – MES en 2020